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Neurocirugía, neurología y neurociencia

Neurología

neurologia

Cuando hablamos de neurología, nos estamos refiriendo a una especialidad médica que se encarga de estudiar la estructura, la función y también el desarrollo del sistema nervioso, tanto del central como el del periférico y el autónomo además del sistema muscular tanto en estado normal, como cuando presenta alguna enfermedad.

Para este estudio, la neurología se vale de todas las técnicas clínicas y además se ocupa también de ofrecer asistencia médica al enfermo y de la docencia así como a la investigación tanto del área clínica como básica.

El neurólogo es el profesional que ejerce la especialidad de la neurología mediante la aplicación de los conocimientos y técnicas conocidas para poder prestar todo tipo de asistencia al paciente además de también encargarse de la investigación así como la enseñanza de la especialidad en algunos casos.

Con respecto a sus competencias, el neurólogo se encarga de la evaluación del sistema nervioso en la búsqueda de todas las enfermedades o disfunciones que pudiera encontrar en el mismo. Para ello, utilizará el método clínico y también todas las técnicas instrumentales precisas además de aplicar el tratamiento que considere necesario a los pacientes. Con el paso de los años, las técnicas han ido avanzando y a día de hoy existen diferentes máquinas que permiten al neurólogo llevar a cabo su profesión con una mayor facilidad. Esto es importante puesto que hace muchos años, estábamos hablando de que básicamente la neurología se encargaba de la observación de los diferentes comportamientos nerviosos a simple vista, lo que evidentemente reducía en una gran medida el éxito en cuanto a su tratamiento se refiere.

Además de la búsqueda de las enfermedades nerviosas, el neurólogo también es el encargado de la elección dentro del cuidado adecuado para el paciente, en donde debe de mantener una relación con el enfermo de cara a ir viendo la evolución del mismo y también en el trato con la familia para ayudar a la recuperación. De esta manera, puede ir adecuando el tratamiento conforme vaya evolucionando y así llevar a cabo las diferentes correcciones que hagan falta en el futuro.

Respecto a su competencia docente, se pueden entender dos obligaciones diferentes. En primer lugar, si se dedica a la misma, cuenta con la responsabilidad de explicar y enseñar las disciplinas de la técnica a los nuevos estudiantes. Por su parte, como profesional, también que ser capaz de actualizar sus conocimientos conforme la ciencia avanza y nuevas técnicas son empleadas. Así mismo, se puede llevar a cabo diferentes especializaciones a la hora de formarse en neurología en donde algunos de los campos más destacados sería la neuropatología, la neurofisiología clínica, neurología infantil, neurocirugía, neuroquímica… en definitiva, una serie de especialidades para tratar de forma más específica los diferentes problemas.

Por último, en cuanto a sus competencias especiales, sería su faceta investigadora en donde debe de fomentar y desarrollar la investigación, tanto la aplicada como la clínica en neurociencias. Para ello, deberá de desarrollar los métodos de la investigación mediante el uso de métodos analíticos y la redacción de trabajos científicos que sirvan para desarrollar la disciplina, tratando de avanzar en la misma.

Examen neurológico

Enfermedades que trata la neurología

En esencia, la neurología es la encargada de tratar diferentes enfermedades nerviosas. Para hacerse una idea, las más conocidas por la población serían el Alzheimer, el ictus, la epilepsia, la esclerosis múltiple, las migrañas y el Parkinson entre otras.

Por desgracia, este tipo de enfermedades son bastante conocidas ya que son bastante frecuentes y afectan tanto a personas jóvenes como adultas sin distinción, aunque de forma un poco más especial entre aquellas personas de una edad más avanzada. El problema de estas enfermedades es que pueden afectar de forma muy severa a las capacidades del ser humano mermando a estas, por lo que muchos enfermos, deben de ser tratados diariamente ya que no pueden ni realizar algunas de las actividades más básicas de la vida, generando con ello una dependencia absoluta. Vamos a ver de que se encarga el neurólogo en las siguientes enfermedades.

Alzheimer

El Alzheimer es la pérdida progresiva tanto de la memoria, como de otras capacidades mentales en la medida de que las neuronas van muriendo y las diferentes partes del cerebro se atrofian por ello. La neurología se encarga de dictaminar la fase en la que se encuentra, así como el grado de la enfermedad según lo avanzada o fuerte que esta sea. A día de hoy, no existe un tratamiento para poder curar la enfermedad y los tratamientos que se llevan es para tratar de reducir el grado o avance de la misma.

Ictus

Entendemos por ictus a la obstrucción de un vaso sanguíneo cerebral o a su rotura, pudiendo ser de diferentes orígenes que pueden acabar causando diferentes problemas. La neurología tiene un papel especial en el tratamiento de rehabilitación de la persona para tratar de acabar con las secuelas que pueda tener el mismo, como es el ayudar a volver a hablar o caminar. El tiempo necesario suele variar dependiendo del paciente y también de la situación del mismo.

Epilepsia

La epilepsia es una alteración del cerebro en donde se alteran las señales eléctricas de las neuronas para comunicarse entre sí. En este caso, las zonas del cerebro pierden el control de las mismas haciendo que estas señales eléctricas se transmitan a regiones más extensas, afectando a la corteza cerebral. El neurólogo será el encargado de suministrar los fármacos necesarios en el caso de que el paciente lo requiera.

Migrañas

Las migrañas son unos fuertes dolores de cabeza que afectan a un porcentaje bastante importante de la población. Al igual que con la epilepsia, el neurólogo será el encargado de recetar los fármacos necesarios al paciente, teniendo en cuenta las características de este, para que acabe con los dolores de forma inmediata.

Parkinson

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso que suele aparecer con el envejecimiento. A día de hoy existen un montón de tratamientos farmacológicos bastante eficaces que permiten al paciente llevar a cabo una vida normal, por lo que es la labor del neurólogo, la que tiene que evaluar la situación del mismo y recetar la medicación correspondiente, así como evaluar su desarrollo e ir administrando esta con el paso del tiempo.

Cefaleas

Las cefaleas provocan dolor de cabeza que pueden ser un signo de angustia o estrés. También puede venir provocada por un trastorno medico, entre los cuales pueden ser las migrañas, la depresión, la ansiedad o la presión alta. Las cefaleas puedes generar otros problemas. Las personas que desarrollan unas migrañas crónicas, pueden tener problemas para ir a su trabajo o al centro de estudios con normalidad.

Esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple es una enfermedad de duración larga, la cual puede dañar el cerebro, los nervios de los ojos y la médula espinal. A su vez, puede generar problemas en la vista, el control de la musculatura, el equilibrio y otros problemas con las funciones del cuerpo. Cada persona puede presentar unos efectos diferentes provocados por la enfermedad. Algunas personas tan solo tendrán síntomas leves y no les hará falta ningún tratamiento, mientras que otras personas tendrán problemas mas graves que les impedirán moverse con normalidad y realizar las tareas del día a día.

Aneurisma cerebral

El aneurisma cerebral o aneurisma intracraneal, es una zona abultada y debilitada en alguna arteria del cerebro, concretamente en su pared. Esto provoca un ensanchamiento fuero de lo normal en forma de globo. Al tener un punto mas débil en la zona de la pared del aneurisma, se corre el peligro de ruptura del propio aneurisma.

Huntington

La enfermedad de Huntington es un trastorno del cerebro que es hereditario y ademas es incurable. Esta enfermedad es realmente muy agresiva y causa daños a las células del cerebro y las neuronas. Esta enfermedad ocurre cuando un gen defectuoso provoca unas proteínas toxicas se junten en el cerebro. Los primeros síntomas suelen detectarse entre los 30 y los 50 años de edad.